A penas logre abrir mis ojos, la diferencia entre la sombra de mis parpados y la oscuridad del lugar en el que me encontraba no hacia la diferencia, el negro profundo de mi alrededor era tal que si ponía las manos frente a mi cara me era imposible ver mis dedos y como dicen algunos, a falta de un sentido, los demás se acentúan más aun, mi olfato logro sentir un extraño aroma, algo que jamás había sentido en mi vida, era una mescla de olores perfecto, ni un olor dulce, ni un olor amargo, era un perfume que lograba transportarme a un espacio de tranquilidad y paz interior, perfecto para realizar actividades de relajación o para aromaterapias, un mi tacto logro sentir el suelo en el cual desperté, algo inexplicable, era como tocar… absolutamente nada, estaba flotando en un espacio oscuro en el cual podía caminar a todo lados, inclusive hacia arriba, algo inexplicable para una ciencia física cotidiana, estaba en un mundo sin gravedad alguna, podía desplazarme eternamente a todos lados, lamentablemente sin poder ver nada, seria precioso tener algo que ver y caminar libremente en el aire, por las blancas y esponjosas nubes y ver al mundo desde una perspectiva impresionante, en la cual estas tu y el infinito detrás de ti, nada podría detenerme, la libertad absoluta por fin seria mía, pero, tomando en cuenta las circunstancias de la situación, eso no es posible, aun estaba en este lugar, oscuro como la boca de un lobo y peor aún, aun tengo la incertidumbre del no saber en dónde estoy, cualquier persona, alguien del común de los mortales ya estaría volviéndose loca en una situación así, preferirían acabar con su vida en vez que estar en la nada, pero como yo no soy como todos los demás, soy especial, prefiero usar este lugar como un paraíso, un lugar en el cual puedo por fin conectarme conmigo mismo, saber lo que siento, lo que pienso, sentir mi respiración, sentir el aroma, oír nada, por fin, oír el silencio absoluto, beneficio que solo uno puede adquirir acá, en el mundo cotidiano es una situación imposible, siempre hay algo que escuchar, inevitablemente el precioso silencio es roto de alguna forma, en este sombrío espacio no es así, el silencio absoluto existe, la calma y pasividad del lugar es tal que sin necesidad de concentrarme puedo escuchar los latidos de mi corazón, agitados, exaltados por la emoción pero también por el miedo de no saber en dónde estoy, lugar inexplicable en el cual extrañamente llegue luego de haberme ido a dormir.
¡¿Sera acaso esta una señal?! Tal vez ya logre cumplir con mi objetivo en la vida, tal vez estoy muerto, tal vez este es el cielo, tal vez, el infierno, existen tantas posibilidades pero para ninguna tengo una respuesta objetiva, no sé donde estoy, ni porque estoy acá, es lo que más me molesta aunque de todas formas tengo que agradecer la posibilidad que se me dio de por fin descansar, estar tranquilo, solo conmigo mismo, acompañado solo de mis pensamientos, ideas, sueños los cuales invadieron mi cabeza durante el tiempo en el cual estuve en la “tierra” y que en este mundo me llenan la psique de planeamientos absurdos, burdos pero que me dan la tranquilidad de saber que aun estoy, aun existo, no en la normalidad de la situación vida, pero eso no quita el hecho de que estoy, si estoy.
Mi cabeza está hecha un laberinto, una cantidad de cosas llenan mi consiente y subconsciente a los cuales no le encuentro relación, creo que surgen debido a la incertidumbre del no saber, del no existir en la cotidianidad espacio tiempo, del no entender que es este lugar fuera de toda explicación razonable, aun así, soy feliz, me preocupa, todo otro ser que estuviera encerrado en este lugar ya abría perdido los estribos, el no poder ver nada, ni las palmas de tus manos es una situación para muchos estresante, para mí, tranquilizante en el sentido de que ya no tengo ninguna preocupación más que saber en dónde estoy, porque estoy acá y agradecer esta hermosa oportunidad.
En la tranquilidad de mis pensamientos, una esencia lleno el lugar, un olor como a flores en plena primavera, rosas, jazmines, tulipanes, de toda flor imaginable, rápidamente el oscuro lugar pasó a ser un campo inmenso, una pradera de colores vivos, brillantes como la luz del sol, se lograba ver una ventisca de viento como hacia bailar las flores a su ritmo. ¡¿Recuerdan cuando les dije que acá todos los sentidos se agudizaban?! Pues bien, seguía siendo así, mi vista logro alcanzar límites inimaginables, cuando dije antes que se lograba ver una ventisca que hacia bailar a las flores, es literalmente cierto, podía ver el viento, como cruzaba frente a mí, como chocaba contra mi cuerpo y como las partículas se separaban y se rompían, podía ver como las corrientes de viento se veían cortadas, divididas, interrumpidas por mi corporalidad, un espectáculo de formas y colores impresionante, situación imposible en un mundo como el cotidiano, el nuestro, en el cual todo vivimos, en el cual el viento es solo una corriente invisible, incolora, insípida, que nosotros consideramos algo común y que sería extraño si no estuviera, pasa a ser salgo invisible a nuestra percepción debido a la gran costumbre del saber que está ahí, que no se va a mover, que no se acabara, por lo tanto, no le damos importancia, no nos fijamos en la belleza sensorial del sentir un exquisito y refrescante viento en nuestro cuerpo, pasa a ser algo tan cotidiano, tan normal, que como seres humanos nos da lo mismo, acá no, esta pradera infinita me enseño a apreciar lo que es el aire, lo que es una ventisca de viento, lo que es el tener una sustancia tan hermosa como el aire a nuestra libre disposición, me mostro lo hermoso de su trabajo, permite la vida, da movimiento a todo lo inanimado, trabajo que solo él podría cumplir y que ahora con mi visión, tan humana como cualquier otra podía disfrutar de su gran imagen, trabajólica, esforzada, el aire es lo único que trabaja sin cesar y posee un trabajo inmenso, todos dependemos de él, entonces ¡¿Por qué nos importa tan poco el ensuciar esta preciosa sustancia?! Dañamos nuestro ecosistema como si nada, no nos interesa, solo queremos completar nuestros consumistas objetivos y botar lo inservible sabiendo el daño que le hacemos a nuestro mundo, incluyendo al aire, ¡¿Por qué?! No lo entiendo…
Esta imagen natural, hermosa, digna de retratarse, lo cual ya ocurrió en mi mente, una imagen imborrable para toda mi vida, si es que aun poseo dicha energía vital, me enseño a ver lo hermoso que puede ser un mundo limpio, me mostro y me hablo, me dijo en el oído unas palabras tan profundas que no pude evitar derramar unas lagrimas, me sentía culpable, yo también colabore en ensuciar el mundo, botaba mis papeles en donde fuera, las colillas de los cigarros las tiraba en el pasto y veía como los pajaritos iban y peleaban por ella, muertos de hambre, esta imagen es imborrable y la frase que se me dijo fue tan fuerte que me dije a mi mismo, merezco estar en ese pozo negro, sin ver nada, sin sentir nada, soy una basura inservible que destruye el mayor regalo que se me ha otorgado, la vida, merezco estar acá, solo encerrado, sin salida, no merezco ver tanta belleza sabiendo de que esto es imposible en una sociedad tan corrompida como la actual, merezco sufrir, lo merezco.
“La vida es una luz celestial que fue regalada por el infinito, por favor, no me mates, quiero vivir, tal como tú lo quieres y como querrás para tus hijos”, el viento al decirme eso, rompió mi corazón, caí de rodillas en el suelo y pedí perdón al suelo, a las flores, al aire, al cielo anaranjado que cubría dicha imagen, llore desconsolado cargando todo el peso de la culpa de todos, yo me sentía responsable, era el representante de todos los seres humanos que siguen matando día a día el regalo más hermoso que se nos ha entregado, la vida, la tierra es vida, porque la matamos, no lo entiendo. De rodillas en el suelo llore por unos minutos, mire al cielo buscando una respuesta, un apoyo, y sin darme cuenta una gotita cayó sobre mi nariz, el cielo se estaba cayendo, el cielo estaba llorando, la lluvia baño al campo, al viento y sin aviso alguno, luego de un parpadeo, me encontré desnudo arrodillado sobre la tierra fértil de la pradera que tanto me había enseñado. Una sonrisa inocente surgió en mi rostro, me sentía feliz, jamás había sentido una felicidad tan grande, me sentía conectado con la vida, me había despojado de toda presión luego de haber admitido mis errores, para que estar vestido si la vida nos mando con un ropaje natural, nuestra piel, la cual estaba sucia, no sucia por desperdicios, sino que sucia de ideas, pecados, problemas, violencia, vicios, surgidos en nuestra sociedad, la cual estaba más sucia aun.
La lluvia seguía cayendo del eterno cielo, limpiando todas las impurezas del suelo, impurezas traídas por el único ser que llena nuestro mundo de cochinadas, el ser humano, la lluvia me baño durante varios minutos, mientras yo seguía arrodillado en el suelo, el agua recorrió todo mi cuerpo limpiando todo rastro corrupto de nuestra existencia cotidiana llena de problemas, jamás me había sentido tan agradecido, inevitablemente tuve que decirlo, agradecí al cielo por ese delicioso regalo y sin intención alguna, en ese momento exacto, la lluvia dejo de caer, parpadeé y me vi cubierto de mis ropas nuevamente, lentamente me pare, respire nuevamente el perfume de este campo y luego de una profunda inhalación y una relajante exhalación vi como el campo se alejaba, rápidamente era consumido por el fondo negro que en un principio me cobijo durante tanto rato, vi como la pradera se iba alejando, como si estuviera caminando hacia atrás en un oscuro túnel, dejando todo rastro de luz y de color en el pasado, en el recuerdo, en un retrato mental imborrable.
La habitación oscura nuevamente domino el lugar, a no podía ver, oler, sentir nada, estaba nuevamente parado en medio de la nada, podía volver a caminar hacia arriba, hacia abajo, en diagonal, como si ninguna ley física ni gravitacional rigiera en este espacio atemporal. La pradera hermosa ya era parte del pasado, tal vez ya no iba a volver nunca más a un lugar tan precioso como ese, pero es esa precisamente la enseñanza que me dejo la visita a ese lugar, “De lo bueno, poco, todo pasado nos marca, nos enseña, nos hace entender nuestra realidad, nos da la razón del porque somos o no somos así en nuestro presente, todo lo hermoso de la vida que dejamos en el pasado no sé, olvida, no porque allá pasado deja de ser hermoso e importante, es más, adquiere mayor importancia, porque pasa a ser parte de nuestra historia y si uno aprende de ello y conoce sus errores o fortalezas, creceremos como seres humanos”.
“Respetar al otro y el otro también te respetara, vive tu vida y deja al otro vivir la suya”.
MatiaS
